1. Elige tu punto de partida

Todo muro vertical empieza por una pieza ancla: normalmente un estante amplio a una altura cómoda (entre 40 y 60 cm del suelo) desde el que tu gato pueda saltar con facilidad. Desde ahí, el recorrido sube.

2. Piensa en el recorrido, no solo en las piezas

Un muro Nekko funciona mejor cuando cuenta una historia de subida: escalera, plataforma intermedia, hamaca de descanso, mirador final. Deja entre 25 y 35 cm de separación vertical entre módulos para que el salto sea natural, ni muy corto ni muy exigente.

3. Aprovecha la luz

Los gatos buscan el sol. Si tienes una ventana cerca, prioriza colocar ahí una plataforma de descanso — la hamaca o el estante ancho — en vez de un módulo de paso. Ganarás un mirador que tu gato usará todos los días.

4. Combina texturas

Alterna madera lisa (estantes, esquinas) con sisal (rascadores, escaleras). El contraste no es solo estético: le da a tu gato distintas superficies para afilar uñas, trepar y descansar, todo en el mismo recorrido.

5. Instalación práctica

Cada módulo se ancla con tacos estándar de pared — el mismo sistema que usarías para una estantería normal. Recomendamos empezar con 3–4 piezas y ampliar con el tiempo: así puedes ajustar el diseño según cómo tu gato use realmente el espacio.

¿Quieres ver cómo quedaría en tu pared antes de decidir? Pruébalo en El Estudio, nuestro configurador visual.